Terapia sistémica, familiar y relacional
El hecho de venir a depositar sus cargas en un marco propicio para encontrarse con la otra persona, y no contra ella, tiene un beneficio evidente. Gracias al papel del psicólogo de tercera parte, se volverá a movilizar una voz segura y asertiva para permitir a cada pariente experimentar, y superar, las emociones ligadas a una experiencia familiar difícil, ya sea presente o pasada, repentina, crónica o cíclica, o incluso proyectada hacia un futuro que aún parece "bloqueado". Abrirse a la relación de este modo, sin sufrir (tanto), es el mayor regalo que puedes hacer a tu familia y a ti mismo...
El enfoque sistémico despsiquiatriza, destipifica y despatologiza, en el sentido de que ya no se considera que el problema sea el otro, o uno mismo, sino un problema relacional en el que cada persona tiene su parte de responsabilidad (tanto en su mantenimiento como en su resolución) y que debe liberarse de cualquier sentimiento de culpa o vergüenza. Es fácil quedar atrapado en un círculo vicioso, cuyos problemas y motivos suelen ser en gran medida inconscientes, a menos que se dé un paso atrás y se descentre, como puede hacer un enfoque clínico sistémico.
La terapia familiar tiene como objetivo invitar a cada miembro del grupo al que pertenece (en la medida de lo posible y respetando a cada uno) a participar activamente en el proceso terapéutico, para que primero pueda ver claramente in vivo lo que está en juego en la relación. Muy rápidamente, la consulta se convertirá en el lugar donde se reiteran involuntariamente ciertas modalidades relacionales problemáticas, más allá del discurso racional descriptivo-explicativo...
Paralelamente a este enfoque más "diagnóstico" y de sensibilización, el terapeuta intentará desde el principio establecer un verdadero proceso de confianza, hasta el punto de formar una nueva alianza con y entre los miembros de la familia para movilizar los recursos actuales o más ocultos del sistema familiar para que en adelante pueda existir y vivir con menos sufrimiento (que congela) y más resiliencia, de forma dinámica y creativa... El objetivo es "recuperar la fe" en la capacidad de la familia para afrontar un futuro en el que invertir positivamente y construir, en lugar de sufrir, en una serenidad renovada (círculo virtuoso), en particular mediante la realización de tareas terapéuticas entre las sesiones.
Las herramientas utilizadas y la mentalidad adoptada como terapeuta familiar proceden, por supuesto, de la práctica clínica sistémica, pero también de la hipnosis y la terapia breve, la comunicación no violenta y las tradiciones meditativas. Las palancas terapéuticas serán activadas inicialmente y mínimamente por el terapeuta hasta que todos puedan formar vínculos satisfactorios, es decir, ya no de dependencia sino de interdependencia: las personas, individualmente y como sistema, reencuentran así su camino hacia un grado de autonomía que les permite gestionar por sí mismos las pruebas de la vida cotidiana de ahora en adelante.
En general, el objetivo es pasar lo antes posible de la "cura" a la "prevención".
Un compromiso sincero para mejorar a menudo puede suponer un alivio rápido... Un problema claramente definido ya contiene su propia solución...
